Conoce a tu guía espiritual y habla con él
Desde que nacemos y a lo largo de nuestra vida nos acompaña un guía espiritual, también llamado ángel de la guarda. Son los encargados de ayudarnos en nuestra evolución personal, aunque no los veamos nos asisten. Algunas personas tienen un solo guía, mientras que otros son ayudados por varios. El guía puede ser un ángel o también el alma de un antepasado o familiar fallecido. Si quieres hablar con él o descubrir quién es te enseñamos una serie de pasos.
Relájate
No puedes contactar con tu guía sin estar en paz interiormente. Nada de estrés ni nervios, debes mantenerte completamente tranquilo. Escoge un lugar silencioso de casa y enciende velas o incienso para crear ambiente de quietud. Tienes que realizar respiraciones relajantes mientras piensas en algo que te haga muy feliz. Rememora experiencias o sensaciones que te creen un estado de felicidad absoluta. Este primer paso sirve para crear un canal de comunicación limpio a través del que hablarás con tu guía espiritual.
Abre los chakras
Crea el lugar de encuentro
Una vez te encuentres en estado profundo de relajación llega uno de los momentos claves: encontrar el lugar en el que te comunicarás con tu guía espiritual. Lo más efectivo es imaginarte subiendo unas escaleras, de modo que cada escalón sería un nivel dimensional más lejano que el anterior. Crear un entorno natural que resulte cálido y feliz también es importante. O puedes rememorar un lugar concreto de tu vida que te haga sentir especialmente bien. Allí aparecerá tu guía dispuesto a conversar contigo.
Habla con tu guía
¡No te asustes! Al principio puede causarte una impresión muy fuerte, sobre todo si se trata de un familiar o antepasado. Pero no tienes nada que temer, está ahí para ayudarte. Lo hace siempre, aunque no lo veas o no seas consciente de ello. Aprovecha la ocasión y pregúntale sobre cualquier cuestión en la que necesites ayuda. Háblale de forma natural, como si fuese un amigo, pero siempre con respeto. Y recuerda que al acabar debes darle las gracias por su ayuda. Aprovecha la ocasión, no es fácil hablar con ellos. Quizás sólo lo consigas un par de veces en toda tu vida.
Cierra el canal que has abierto
Establecer comunicación con el más allá es excitante, pero también peligroso. Aunque tu guía te proteja nunca debes olvidar cerrar la vía de comunicación que has abierto. Relájate, respira profundamente e imagínate bajando las escaleras y volviendo al lugar en el que se encuentra tu cuerpo. Abre los ojos poco a poco, nunca despiertes de golpe. Dejar una puerta abierta puede ser perjudicial para tu guía espiritual, e incluso puedes atraer malos espíritus a tu vida. ¡Mucha precaución!